Tras varias dilaciones, finalmente el juez de Instrucción N° 1 de la capital sanjuanina, Leopoldo Zaballa Pringles, dictarÃa la detención del aun titular de las empresas Olivyo SA y Olieco SA, Alberto Castro, copartÃcipe necesario en la falsificación de documento público y por fraude al fisco provincial, al pretender favorecer a dichas firmas con beneficios impositivos por un total de 30 millones de pesos para ambas.
El trámite judicial sufrió dilaciones sospechosas, por lo que ahora se suma una investigación adicional por presunto cohecho por parte de Alberto “Efredina” Castro, un sujeto con frondoso prontuario que incluye causas por autos truchos y falsificación de medicamentos, hecho éste último que le valió el alias que carga desde hace mucho.
También serÃa detenida Gladis Susana Lico Zandalazini, que ya estuvo presa, quien inicialmente exhibió un documento falsificado a nombre de Marta Lucila Valdez. Para esas andanzas Castro y su socia, coautora del delito que se recuerda como “escándalo”, pagaron fuertes coimas a empleados desleales del BoletÃn Oficial y lograron hacer publicar en ese órgano dos resoluciones truchas que incorporaban a Olivyo SA y Olieco SA, al diferimiento impositivo por un total de 30 millones de pesos
La estafa fue descubierta cuando en el B.O. se publicaron las dos resoluciones que tenÃan las firmas adulteradas de funcionarios de gobiernos distintos, una del ex gobernador Wbaldino Acosta y la restante, del entonces secretario de Gobierno y Justicia del posterior gobierno de José Luis Gioja, Guillermo Leonardi, quien fue el que radicó la denuncia.
El juez Leopoldo Zaballa Pringles y el fiscal de Instrucción, José Eduardo Mallea, ordenarÃan ahora la detención para evitar la fuga, a pedido del director del BoletÃn Oficial, Ricardo Calderón y en salvaguarda de su buen nombre y del organismo a su cargo. El fiscal general Eduardo Quattropani, dijo que esta postura es sostenida por todo el Ministerio Público.
Cabe recordar que las resoluciones truchas fueron impresas por el organismo oficial sin que ninguna autoridad lo haya solicitado. Las "resoluciones" en cuestión aparecieron en los boletines del 6 y del 26 de enero del 2004.
Quien serÃa la autora material del delito y que tendrÃa como presunto cómplice a Alberto Castro, tenÃa en su poder un documento de identidad según el cual se llamaba Marta Lucila Valdez, pero otros elementos, entre ellos varias tarjetas de crédito, terminaron por revelar otro nombre: Gladis Susana Lico Zandalazini. Y este dato fue su perdición.
A través de la PolicÃa Federal Argentina se comprobó que tenÃa dos pedidos de captura. El primero en el Juzgado Nacional en lo Criminal de Instrucción Nro. 47 de Capital Federal, SecretarÃa Nro. 136, por el delito de estafa. Y el segundo en el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal Nro. 2, SecretarÃa Nro. 4, por el delito de falsificación.
En un principio se sospechó de la vinculación del entonces ministro de la Producción, Antonio Giménez, pero se comprobó que no habÃa estado involucrado y quedó desafectado. Paralelamente se comprobó que las empresas, Olivyo SA y Olieco SA existÃan y estaban conformadas como tales, pero no tenÃan los beneficios impositivos que permitÃan a las empresas agrÃcolas iniciar un proyecto y diferir el pago de gravámenes hasta la cifra de 30 millones de pesos.
En su declaración indagatoria, Gladis Lico Zandalazini señaló a Castro como el responsable de las empresas que iban a ser beneficiadas con la promoción agrÃcola. Además dijo que fue quien la presentó a los funcionarios provinciales para llevar adelante el trámite. Según fuentes judiciales, Castro pagó los gastos de estadÃa de Lico en el hotel cinco estrellas Alkazar y de su traslado en la provincia y que cuando acompañó a Castro, éste la presentaba como su abogada, un tÃtulo que la mujer no posee.
Cuando la detuvieron, Lico dijo ser "auditora de empresas", pero ante personal del área de la Producción del gobierno, donde inició los expedientes, habÃa manifestado que era "funcionaria a nivel nacional", según consta en una resolución del juez Leopoldo Zaballa Pringles.
Castro, al prestar declaración de imputado en su momento, reveló que hubo otro decreto trucho en la operación de otorgamiento de un cupo de diferimiento impositivo, además de las dos resoluciones ya conocidas. Acusó a la Lico, su presunta cómplice y no señaló a ningún funcionario como partÃcipe de la maniobra.
Al ser indagado, se detectaron nuevos elementos de prueba, como el decreto 2020 -G- 04-12-04, firmado por Wbaldino Acosta, Enrique Conti y Alberto Chaves, en el que se le otorgaban los beneficios promocionales para la empresa Olieco SA, aunque es falso, según dijo una alta fuente del gobierno. Ese decreto corresponde a la designación de un funcionario en el ex Ministerio de Salud y Acción Social.
También le entregó al juez una copia del BoletÃn Oficial correspondiente al 19 de diciembre del 2003, la número 22.167, en la que aparece publicado el decreto 2020. Pero también es falsa porque en ese mismo número y página del boletÃn, que es la 134.037, aparece el decreto 1860, del Ministerio de Salud Pública y Acción Social, de reconocimientos de gastos a la firma "Nueva La Reina" por 903.000 pesos.
Dijo que a la mujer, ahora sospechada de ser su cómplice, se la habÃa presentado un gestor de negocios de Buenos Aires, Ricardo Alfredo Rial. Y que a ambos les pagó 225.000 pesos de honorarios por sus servicios para obtener el beneficio de diferimientos impositivos para las empresas Olivyo SA y Olieco SA, cada una por 15 millones de pesos.
En total pagó 240.000 pesos, porque otros 15.000 los depositó en una cuenta del gobierno local en la sucursal Buenos Aires del Banco San Juan, según dijo el imputado. Los abogados Rubén Pontoriero y Fernando Castro defienden a Alberto Castro y los abogados Raúl Lozano y Octavio Caballero, a Lico.