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LA VISIÓN DE UN SIMPLE CIUDADANO PREOCUPADO POR ENTENDER ¿HACIA DONDE
Cristino Nicolaides: un genocida que murió tranquilamente en su casa
26.01.2011 | 11:59hs
Era de los “duros”. Murió el 22 de enero en su casa y seguramente con todas las atenciones que requerían su salud y rodeado por sus familiares, como debiera ser por parte de cualquier ser humano. Tenía 86 años.
En 1976 era jefe de la VI Brigada de Infantería con asiento en Corrientes y con jurisdicción en el norte de la provincia, Chaco, Formosa y Misiones. Luego del golpe se convirtió en dueño y señor de la vida y bienes de opositores, no solo de quienes pertenecían a las organizaciones guerrilleras, sino de quieres en los ámbitos político, social, gremial, religioso y hasta artístico, se oponían a la dictadura.
AQUELLAS “HEROICAS” ¿ACCIONES MILITARES?
No sabemos si en sus sueños el general habrá escuchado desde el fondo de su conciencia el grito desgarrador de los torturados, de mujeres violadas, de “desaparecidos” lanzados al río Paraná con cemento u otros objetos atados a los pies para que no flotaran (caso Artieda, entre otros) o tal vez la expresión de terror de los prisioneros paraguayos a quienes aun con vida le abrían el estómago antes de tirarles al río para que las pirañas se lo comieran (esto ultimo en el marco del Plan Condor de colaboración entre dictaduras).
EL CASO MARGARITA BELEN
Localidad cercana a Resistencia donde fueron rematados un grupo de unos 20 o más presos políticos el 13 de diciembre de 1976.
El Dr. Edwin Tissembaum –mienbro de la CONADEP (Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas, creada por el Dr. Alfonsín y presidida por Ernesto Sábato)- logró tomar declaración a Eduardo Pío Ruiz Villasuso en su lecho de muerte y con la presencia de un médico y un escribano que certificaron su lucidez. Era un parapolicial y colaborador de la Dictadura y en su testimonio narró cómo fue el operativo del que participó.
ORDENES DESDE LA MAXIMA JERARQUÍA.
Dijo que la orden de simular un enfrentamiento para asesinar a detenidos políticos, que sirviera de escarmiento y como modo de instalar el terror en a población, vino desde el gral. Harguindeguy entonces Ministro del Interior, vía Jefe del 2do. Cuerpo de Ejército a cargo del gral. Galtieri.
LA BESTIALIDAD DE LOS REPRESORES
Cuenta Villasuso que en la madrugada de ese 13 de diciembre los prisioneros –y esto fue escuchado por el suscripto- fueron ferozmente golpeados y torturados. A cuatro mujeres la violaban y a unos tres jóvenes los castraron dejándolos moribundos.
Al frente de estos actos estaban oficiales del Ejército y los jefes de Policía y de la Brigada de Investigaciones del Chaco. No fueron “excesos” de algún o algunos “loquitos”.
Ya en el lugar elegido, colocaron a los prisioneros en distintos vehículos y los masacraron desde distancias de unos 40 metros para simular un tiroteo.
JEFES MILITARES Y DE LA JUSTICIA EN EL LUGAR
A eso de las 9 de la mañana se hicieron presente en el lugar el gral. Nicolaides y coronel Hornos. Y poco más tarde el Juez Federal Dr. Luis Angel Córdoba, el Fscal Dr. Roberto Mazoni, el Secretario Dr. Flores Leyes y el Pro-Secretario Dr. Domingo Reska. La Justicia Federal de entonces avaló como cierto el simulacro de enfrentamiento.
UN ASADO AL LADO DE LOS CADAVERES
Todos los participantes del operativo –dijo Villasuso- degustaron un asado al mediodía. Estuvieron el gral. Nicolaides, los jefes de la Policía, oficiales y los miembros de la Justicia mencionados. Mientras comían, observaban los cadáveres aun diseminados.
Este tipo de hechos se repitieron en distintos lugares del país. Lo de Margarita Belen y los centros de torturas, las desapariciones, la persecución a agricultores, etc. estaba bajo la orden y supervisión directa de Cristino Nicolaides.
Nicolaides estaba condenado a 25 años de prisión por otros casos y lo cumplía en su domicilio. Por distintos artilugios de sus abogados no fue juzgado por lo de Margarita Belén. Fue reclamado no solo por las víctimas. También por sus subordinados. El coronel Rafael Barreiro dijo en su declaración: “él tendría que estar aquí”.
POR LA VERDAD, LA JUSTICIA Y LA MEMORIA
Recordamos estos hechos para demostrar que hay causas suficientes que fundamentan los juicios que se están llevando a cabo. No es un simple capricho ni mera sed de venganza. Desde hace por lo menos 30 años debieran estar presos. Estuvieron en libertad. Y cuando les está llegando la Justicia, o están muertos o cumplen condenas en sus hogares por ser “viejitos”. Y tienen todas las garantías que ni por asomo, tuvieron las víctimas de sus desatados instintos asesinos.