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Ajustar para abajo, aflojar para arriba
03.02.2011 | 13:18hs
Tal es la lógica del tornillo, la metáfora ferretera, la escuche de voz de la presidente de la Nación y coincido plenamente, sólo que intentaré profundizar, que sector social, aplica a rajatabla esta mecánica, tan perjudicial, hasta para sus propios intereses.
Catalogar y clasificar, como generalizar, es un atentado a la integridad conceptual, pero indispensable para la ciencia (primero para las exactas y luego para las sociales) sin que esto pretenda ser un panfleto seudo académico, lo cierto (en término de hipótesis este vocablo) es que quiénes putean contra Moyano, Milagro Sala, De Lia, y arremeten un discurso político (que se encargan de decir que no es político) con “la cantidad de planes sociales para genera haraganería”, son por lo general, exitosos hombres, trabajadores, que salieron de la clase baja, o de la clase media-baja, merced a un esfuerzo titánico, teniendo incluso como enemigo, a un estado ni siquiera ausente, sino perverso, que atentó, contra los emprendimientos, que ahora, estos hombres, señalan con orgullo, como un ejemplo a seguir, dado que pudieron prevalecer, admirablemente, con todo los pronósticos en contra y todo los obstáculos, habidos y por haber.
Ahora bien, quizá se trate de una cuestión psicológica, pero es asombroso, quiénes comparten este tránsito social, opinan, de un modo muy semejante, casi unívoco, me resisto a creer, como muchos que sólo se deba a la concientización mediática de determinados grupos, obviamente que mucho tendrá que ver, pero hasta me animaría, a plantearles, a estos compañeros de lucha política, que entiendan que los votos a conseguir, están en este segmento, y el camino para hacerlo, no alcanzará con la versión 678, que combate y muy bien, ciertos fenómenos, de disputa ideológica, que prevalecieron y prevalece, en ciertas grandes urbes y en sectores “intelectualoides”.
Volviendo, a los admirables, que tras años de sosegada batalla, pudieron revertir la pobreza de sus padres, padeciendo la inequidad desde la niñez y la entrega de un estado, que los combatía, con la virtud demoníaca de hacerles creer que no existía, y que felizmente, pueden gozar de una realidad diferente, más para sus hijos, que para ellos, pero que igualmente es motivo de orgullo, el pensamiento político, desde esta nueva posición, es lo que, a mi humilde entender, deberían replantearse.
Aquí comienzan las dificultades, es difícil plantear el cambio, mucho más a una persona exitosa, de todas maneras, el hiato, el hueco, está en las propias palabras que ellos utilizan como para expresar una opinión política. Por lo general, se declaran, no políticos, que no entienden, ni quieren entender, que nunca obtuvieron nada de la política, sino simplemente engaños y traiciones. Sería muy de profesor universitario el plantear aquello de Aristóteles, de que todos somos animales políticos, al punto de que los griegos sostenían que los no interesados en la misma, eran idiotas (de allí proviene el término), pero podríamos no mencionar al filósofo con apellido acentuado en esdrújula (tampoco quiero abusarme de las generalizaciones, pero tengo la sensación, que todos los términos que llevan tilde en la antepenúltima silaba, son más utilizados por académicos que por el resto de los mortales) y sostener que la política, está en todos lados, que la política, no practicándola, se practica, ni siquiera por nosotros mismos, sino por otros que nos quieren tutelar y hacer su negocio, de la mala política, con ello, por tanto, los admirables y exitosos hombres de clase media “pudiente”, que tienen la posibilidad de comprarse un diario, de pagarse la banda ancha, de escuchar radio en el auto, tienen una posibilidad, que no tuvieron ni sus padres, ni los sectores a quiénes critican, la de tener un tiempo, además de la panza llena y el techo digno, como para informarse. Obviamente que esa posibilidad se las ganaron ellos, sin deberle nada a nadie y venciendo al estado demoníaco, pero opinando desde la no política, o escuchando y repitiendo, sin pensar un poco más, es atentar contra sus propias posibilidades, es como seguir siendo pobres, mental o psicológicamente. El segundo paso, es aclarar, y esto va también para los compañeros militantes, que el actual gobierno, no posee planes sociales o mal llamado “políticos”, en la actualidad, no existe ninguno, y los existentes, fueron obra de Duhalde (que invento los planes jefes) reconvertidos sí en otros programas y lo que sí existe es una política acerca de los más necesitados, sobre todo con la Asignación universal, que es una política inclusiva, un derecho establecido, no un plan para distribuir a discreción, y si quieren seguir con la discusión técnica, los Argentina Trabaja, no puede ser catalogado como plan (básicamente por lo que cobran los cooperativistas). Aspectos estos al margen, que lo tendrán que sostener los compañeros que están en la gestión, en la charla con el admirable hombre salido del infierno, debemos recalcarle que no puede molestarle que parte de los recursos del estado nacional, de sus impuestos, vayan hacia los más desfavorecidos, ellos dirán que a ellos no les toco; o se los manda al psicólogo, o debemos tomarnos la tarea de comentarles, que antes existían otra clase de administradores, que lamentablemente estaban en el poder, muchos de facto, cuando ellos fueron niños, y que ahora, por voto popular, existe un estado que brinda derechos a los más desposeídos. Ellos dirán, que no sirve, que como ellos tuvieron éxito en la desgracia, darles plata es un cultivo a la haraganería, habrá que explicarles, que los afecta directamente, dado que a mayores índices de marginalidad, más inseguridad tendrán que enfrentar (el chorro croto roba a los de clase media, asesina o secuestra, o viola, a los de esa esfera social), la solución no pasa por un estado policial, de hecho algunos se muestran partidarios de la dictadura porque dicen que no había gente transitando la calle, habrá que decirles que en caso de que vuelva una dictadura, sus hijos podrían ser los posibles desaparecidos y tratar de hacerles entender que no ganan nada, en ese enfrentamiento con los más pobres, quizá sí una suerte de reivindicación psicológica, por ello la complejidad de convencerlos, no sólo por el lavado de cabeza mediático de Clarín o por una cuestión de convicción ideológica (como piensan muchos sesisieteochistas), pero que el progreso o la continuidad del avance social, que pueden realizar ellos o sus hijos, está precisamente en combatir (en el sentido dialéctico) a los que más tienen, y en parte este gobierno realiza este camino. Para poner ejemplos en concreto, el dueño de un corralón en Villa Ocampo, el tallerista de Salaldas, el profesional de Virasoro, que se hizo desde abajo, puede seguir ascendiendo, pero para ello, tiene que mirar para arriba, es decir, tratar de que las empresas concentradas, en pocas manos, distribuyan el mercado, a los efectos que existan más ofertantes en la economía, para que ganen más, para que puedan transformase en grandes empresarios, quizá sea pedirles demasiado, pero en todo caso, que lo hagan por sus hijos. Que miren, porque un jugador de fútbol, gana la fortuna que gana, lo mismo que una vedette de revista, o lo mismo que los críticos de las revistas y los comentadores de fútbol, y que sin razones fundamentales, eso no los escandaliza, sí que Moyano se plante en una fábrica para pedir mejora de sueldos, o que Milagro Sala, construya casas. Ellos deben pensar que sus hijos serán estrellas de fútbol o vedettes de revistas, pero el sistema no pone arriba de la mesa, cuantos abandonan en el intento, para cuantos es esa fiesta, que nos pone a todos como espectadores. El negocio en pocas manos, contra eso pelean, algunos que los de nuestra clase media pudiente “putean”, pero no sólo, como podría ser, para que pasen a manos de los que batallan, sino para que otros también ingresen al sistema. Sé que por cuestiones, hasta incluso estéticas es difícil de creer esto, pero estoy seguro que una Milagro Sala, o un Hugo Moyano, podrían sentarse a comer un asado con ellos, no así, Magneto, Saguier y demás. Estos tipos, provienen de un lugar igual, son referencia, nada más que llegaron por la política, y los de clase acomodada no, tuvieron como rival a la política, pero ahora estamos en otra historia nacional, como ellos que tienen que entender que están en otra clase social. No pueden, ni deben, pensar desde la pobreza, y esto no significa que se olviden de donde vienen.
La verdad que daría para más, para mucho más, pero tengo que ir a mirar el partido de Boca (no por pensar que el negocio del fútbol debería ser replanteado no lo miro), egoísmo del escriba, el mismo que muchos amigos que se salvaron (con aquella lógica nefasta del sálvese quién pueda) intentan aplicar para los que siguen siendo pobres, en vez de pensar en lo colectivo, en lo social (putear por el corte de calle, de los vagos que no laburan, cuando en realidad están haciendo uso de un derecho, ¿o acaso cuando se corta el cable, o nos aumentan el celular, o el súper remarca los precios, puteamos también contra los dueños de esas empresas?) que la sigan los compañeros que están en la gestión y que se convenzan que no alcanzará con la disputa mediática.