08/08/2026

Impulsan un servicio de balsas entre Chaco y Corrientes como alternativa al Puente General Belgrano

La iniciativa busca implementar un sistema fluvial alternativo para el traslado de pasajeros y vehículos entre ambas provincias. Impulsado desde el Puerto de Barranqueras junto a una naviera paraguaya, el proyecto requerirá un acuerdo interprovincial y obras de infraestructura en las costas.



Las demoras interminables y los sorpresivos colapsos en el tránsito sobre el Puente General Manuel Belgrano dejaron de ser una molestia rutinaria para convertirse en una encrucijada estructural para el Nordeste argentino. Frente a un viaducto que muestra signos de saturación a diario, en las últimas horas comenzó a cobrar fuerza una propuesta destinada a cambiar la dinámica de la región: la implementación de un sistema de transporte fluvial de pasajeros y vehículos que vuelva a unir las costas de Chaco y Corrientes por agua.

La iniciativa es promovida por Alicia Azula, administradora e interventora del Puerto de Barranqueras, quien confirmó que ya existen contactos avanzados con la empresa paraguaya Naviera Yerutí, firma que manifestó un firme interés en prestar este servicio alternativo.

El detonante de las ocho horas

El punto de inflexión que aceleró las gestiones no fue una especulación teórica, sino la crudeza de la realidad. "Fue una idea que surgió a partir de ese accidente donde el puente estuvo interrumpido tanto tiempo, por más de ocho horas", explicó Azula en diálogo con Radio Sudamericana Chaco. Aquella jornada crítica expuso la vulnerabilidad de miles de trabajadores, estudiantes y transportistas que dependen de un único paso físico para cumplir con sus obligaciones cotidianas.

Para la funcionaria portuaria, el objetivo inmediato pasa por sacar la discusión del terreno de la emergencia coyuntural e instalarla de manera prioritaria en la agenda política y pública de ambos estados provinciales.

"Me parece que es una necesidad tener una alternativa para el puente. Esa vez fueron ocho horas, pero ¿qué pasa si son más?", planteó Azula, poniendo el acento en la previsibilidad a largo plazo. En ese sentido, reconoció que aunque el proyecto para la construcción del Segundo Puente se encuentra encaminado, la envergadura de esa obra no ofrece respuestas inmediatas: "Sabemos que el Segundo Puente está en marcha, pero no se hace de un día para otro. Tenemos gente que cruza a diario de ambos lados y esas interrupciones son profundamente perjudiciales".

Claves técnicas y un acuerdo político pendiente

La factibilidad del proyecto no solo radica en la intención de la operadora fluvial —que además proyecta construir barcazas para la ruta comercial Barranqueras–Asunción una vez que se concrete el dragado del río—, sino en la articulación institucional que demandará.

Según aclaró la propia interventora, la viabilidad del servicio excede el marco de decisiones de la administración del puerto. Para que las balsas comiencen a operar se requerirá, indefectiblemente, la firma de un convenio bilateral interprovincial entre los gobiernos de Chaco y Corrientes.

A la par del acuerdo político, la puesta en marcha exigirá estudios técnicos rigurosos sobre el comportamiento de las zonas ribereñas en ambas márgenes, así como el diseño y ejecución de infraestructura vial adecuada. Se deberán construir accesos exclusivos para camiones y automóviles que conecten fluido con la red urbana, evitando interferir con las áreas netamente operativas del puerto y la costa.

El debate ya está planteado sobre la mesa. Como síntesis del escenario actual y los pasos a seguir, Azula concluyó: "El próximo paso será pedirle a la naviera que, si mantiene el interés, presente una propuesta formal. Es un tema que ya se instaló y que ahora ambos gobiernos deberían poner en su agenda".